50 años de Ramones

Ramones first album

El próximo mes de abril se cumplirán 50 años de la salida del primer disco de los Ramones. Un icono que contenía temas como Blitzkrieg Bop, Judy is a punk o la balada I wanna be your boyfriend. Pero fijémonos un momento en esos cuatro tipos apoyados contra una pared de ladrillos y grafitis. 

Cuando el cuarteto de Queens sacó su primer álbum, el rock ya había dado portadas míticas. Los Beatles habían sido capaces de pasar de la multitud de Sgt. Pepper’s al álbum blanco, y de dejarnos el mítico paso de cebra de Abbey Road para que miles de imitadores hicieran sus ridículas versiones a la largo de la historia; Andy Warhol y Velvet Underground habían convergido en el disco del plátano (y qué disco!); King Crimson habían puesto cara al rock progresivo; Black Sabbath habían bajado a los infiernos; el estudio Hipgnosis estaba marcando una época con sus diseños para grupos como Pink Floyd o Led Zeppelin; David Bowie rompía moldes con portadas como las de Ziggy Stardust o Aladdin Sane… pero no se había visto nada como aquella imagen frente al muro. Bueno, seguramente los neoyorkinos sí que tenían en mente la portada del primer disco de New York Dolls (la del grupo sentado en un sofá estrecho, inmortalizados por el fotógrafo Toshi Matsuo), que habían sido uno de los grandes referentes de los Ramones desde sus inicios. En todo caso, la fotografía causó un gran impactó, no solo por las pintas de aquellos cuatro muchachos sino también por otros elementos estéticos: el blanco y negro, la sordidez del ladrillo y, especialmente, la espontaneidad de barrio que desprendía toda la composición.

New York Dolls

Ya sabemos que los comienzos de los Ramones no fueron fáciles. Se estrenaron en el mítico CBGB, pero sus primeras actuaciones fueron bastantes desastrosas; fue un sello desconocido, Sire Records, el que apostó por grabarles por primera vez, y el proceso para dar con la portada adecuada tampoco fue muy ortodoxo. En principio, la discográfica concertó diversas sesiones de fotografía, pero ninguna de ellas convenció al grupo. Finalmente, el mánager, Danny Fields, tomó las riendas del asunto y les propuso utilizar una imagen que la fotógrafa Roberta Bayley les había tomado para la revista Punk. La foto era en blanco y negro porque la publicación, totalmente underground, no se podía permitir imprimir en color, y Bayley recibió la friolera de 150 dólares por parte de Sire.

Rocket to Russia

La sesión con Bayley, una habitual del CBGB, tampoco había resultado sencilla. Primero habían intentado hacer unas fotos en el apartamento de Arturo Vega, amigo del grupo y autor del emblemático logotipo de los Ramones, probablemente el más popular de la historia de la música. Pero la cosa no funcionó y todos bajaron a pasear por el East Village, hasta encontrar aquella pared de ladrillos en un jardín privado que hoy en día todavía es lugar de pereginación para fans de todo el mundo. En su biografía, titulada Commando, Johnny relataba los detalles de aquella sesión: “Teníamos que sacarnos una foto pero a ninguno nos gustaba; yo lo odiaba desde niño. […] Me puse enseñando el dedo medio, y acabaron escogiendo esa foto para la portada. Supongo que es el tipo de cosas que esperaban de un grupo como nosotros. Es una buena portada, pero creo que no tanto como la de Rocket to Russia”. Efectivamente, en la portada se aprecia como Johnny esgrime un tímido fuck you; tímido porque apenas sobresale del bolsillo del pantalón. Al parecer, los negativos de aquella sesión incluían incluso un sórdido momento en el que Dee Dee pisaba una mierda de perro y se la intentaba limpiar con un palo.

El disco se había comenzado a grabar en febrero de 1976 y se editó a finales de abril.

Pleasant dreams

Como decíamos, la imagen de los Ramones llamó la atención y sirvió para reforzar la identidad de un grupo con un planteamiento muy especial: punk rock rápido, directo, extremadamente simple en lo técnico pero con buenas melodías. La banda mantendría una estética similar en discos como Leave Home, Rock to Russia o End of the Century, aunque en Road to ruin la rompieron con un versión cómic (con un dibujo de Gus MacDonald) que también es historia del rock. Más adelante arriesgarían algo más con portadas como las de Pleasant dreams (del ilustrador Guy Juke), Brain drain o Mondo Bizarro.

Shonen Knife

La estética desafiante que mostraba aquel primer disco influyó a muchos grupos posteriores, sobre todo dentro de lo que se podría llamar escena punk. Incluso existen portadas tributo, como la que las japonesas Shonen Knife editaron en 2011: Osaka Ramones. Se trataba de un álbum de versiones ramonianas, con temas como Blitzkrieg Bop, Rockaway beach, The KKK took my baby away, Sheena is a punk rocker… Metallica también se apuntaron al tributo con Metallica plays the Ramones (2008), y a nivel nacional encontramos algún ejemplo como el de los Ramonters, que también posaron imitando aquel primer disco de los de Queens.

En una entrevista concedida hace algunos años, Bayley destacaba un pequeño detalle de aquella primera portada: «Era la imagen perfecta porque todos igualaban su altura: Tommy de pie sobre el ladrillo y Joey encorvado para que su envergadura no desentonase». Más allá de los desencuentros personales, los cuatro Ramones tenían una misión clara, un objectivo común que ya se intuye en aquella primera portada: apretar los dientes hasta convertirse en el mejor grupo de punk de la historia.