50 años de ‘Dirty deeds done dirt cheap’

Este domingo 20 de septiembre se cumplen 50 años de la primera edición de Dirty deeds done dirt cheap, el tercer disco de AC/DC, todavía con Bon Scott de vocalista. El disco merece ser recordado por sus canciones (entre ellas Big balls, Ride on o la que da título al álbum) pero también por la curiosa historia que rodeó a su portada. La primera versión del disco, que salió a la venta únicamente en Australia y Nueva Zelanda, es la que podéis ver sobre estas línias. No nos arriesgamos demasiado si decimos que es una de las portadas más feas de la historia del rock. Los créditos atribuyen el dibujo a Kettle Art Productions, aunque resulta difícil seguir el rastro del estudio. Lo que sí se sabe es que el diseñador australiano Richard Ford sudó la gota gorda para encacajar aquella portada que mostraba a Bon Scott con un antebrazo ortopédico en primer plano y unas perspectivas más que dudosas.

La apuesta por un dibujo tenía cierto sentido, ya que Angus Young había sacado el título de Dirty deeds done dirt cheap de los diálogos de unos dibujos animados de la infancia llamados Beany and Cecil, pero a los directivos de la discográfica no acabó de convencerles la imagen resultante (oh, sorpresa) y para la versión internacional Phil Carson, de Atlantic, aseguró el tiro contratando a los amigos de Hipgnosis, que por aquel entonces ya habían hecho sus mejores trabajos para Pink Floyd y para una larga lista de grupos. La fotografía que abría el disco se hizo en un motel de Los Angeles llamado Imperial 400 Motel, y aparecían una serie de personajes con los ojos tapados. Otra imagen icónica en el currículum de Storm Thorgerson y compañía.

Entre las vesiones australiana e internacional de Dirty deeds done dirt cheap también hubo otras diferencias importantes, aparte de la cubierta; en la primera se incluyeron dos canciones, Rock in peace y Jailbreak, que en la internacional fueron sustituídas por Rocker y Love at first feel. Además, el resto de canciones aparecieron en un orden diferente en ambas ediciones. Una delicia para coleccionistas.

Y para escuchar:

‘JAILBREAK’. Para los fans más completistas, la época de AC/DC con Bon Scott como cantante representa un reto, ya que los temas están repartidos en múltiples ediciones en diferentes geografías que no suponen un calendario lineal discográfico. Así, Jailbreak, siendo un clásico de estos primeros años, en Europa o en USA nunca apareció formando parte de un LP de no ser en posteriores tomas en directo o en reediciones, como la de 1984. Y es un clásico porque ya marca las señas de identidad del grupo: un riff vacilón de boggie rock para empezar, la voz arrastrada y rugosa de Bon, un solo de guitarra incendiario de Angus Young y un divertido videoclip ochentero con prisiones explotando. Y ahí siguen; tal vez si vuelven a visitarnos este blues no esté en el repertorio, pero seguro que sería bien recibido.