Buenos Vampiros, destellos entre tinieblas

Buenos Vampiros llegan desde Mar de Plata atacando el mercado español con la edición de su cuarto disco, El último disparo. Aquí se han puesto en manos de una discográfica local, la gaditana Spinda Records, y emprenden una gira europea con 14 fechas en España, que empieza esta misma semana en el recomendable Gambeat Weekend de Barcelona, que se organiza en la Upload con otras bandas como Wau y los Arrrghs! o Ruïnosa y las Strippers de Rahola. No es su primera aventura europea; el año pasado también estuvieron por España, en algunos casos actuando junto a grupos como Tetas frías y Sistema de Entretenimiento. En esos conciertos ya pudieron dar a conocer un post punk dotado de matices pop o góticos, con la versatilidad que aporta el hecho de tener dos cantantes y compositores en el grupo. El protagonismo para Ignacio Perrotta supone texturas más épicas y con melodías oscuras, mientras que cuando lidera a la voz Irina Tuma fluyen las armonías más amables, aunque en ambos casos apuestan por la intensidad basada en ritmos veloces o pasajes de tono dramático.

Resultan una banda bastante peculiar pero para los que necesitan asignar influencias, podríamos pensar en Los Pillos argentinos, Parálisis Permanente o incluso Bauhaus. Ese espíritu oscuro pero a la vez elegante puede percibirse en la portada de este nuevo disco: la foto con el mar de fondo es de Tobias Polanco y el artwork de Santiago Moscardi, un diseñador muy vinculado a la escena punk argentina que también ha colaborado con bandas como Cadena perpetua, Mal momento o Mujer cebra.

Y para escuchar:

‘DESTELLO DE LUZ’. Sería este tema una buena carta de presentación del grupo si alguien no los conoce a este lado del charco. Un tema oscuro a pesar del título con un ritmo insistente, en algún momento tribal, a base de golpe de timbala. También esta presente un riff de guitarra simple pero intenso que repite un fraseo cada vez mas agudo. La novedad respecto al resto de temas de este disco es que hay espacio para las dos voces solistas y así hay épica nocturna pero también una esperanza luminosa.