Go to the dogs, decibelios a tope

Descubrimos a Go to the dogs en el fragor de un show en directo, a pocos metros o incluso centímetros del escenario, y la experiencia, ahora que está tan de moda regalarlas, supera con creces cualquier cata de vinos o masaje con aceites. Decibelios a tope y una actitud de darlo todo en las tablas con un sonido que puede ser rockabilly, punk o recordar a los Stooges recién salidos de Detroit. Esta solvencia en directo merecía continuar con un segundo disco y ahora llega Who cares, después de una larga travesía que se desencalla con el fichaje por Kasba, que les edita este trabajo.
Todo cuesta mucho y si ya el nombre del grupo es un juego de palabras para hacer referencia a la ruina económica, se explica la espera por tener nuevas canciones de estos perros peligrosos. La portada es del ilustrador David Güell, que consigue dibujar una banda perruna a lomos de un Opel con un razonable parecido a cada uno de los miembros del grupo.
Y para escuchar:
‘MESS BOY’. Difícil elegir un tema entre estos diez trallazos, pero nos quedamos con Mess boy, ya que nos parece un buen ejemplo de mezcla de las influencias punk y rockabilly. Comienza como un trallazo acelerado pero tiene detalles psychobilly en los redobles de batería que preceden al estribillo, y un solo de guitarra tremendo que no podría ser más Brian Setzer. Italo a la voz canta y emite sus característicos aullidos para explicar la historia de este chaval poco amigo del orden y las reglas.










