Ilegales (todavía) tienen mucho que decir

No sabemos si fue coincidiendo con la aparición del divertido documental Mi vida entre las hormigas, pero en los últimos años parece que se ha reivindicado con más fuerza (y justicia) la música de Ilegales: celebraron su 40 aniversario y ahora sacan un disco con temas nuevos, Joven y arrogante. El álbum mantiene el nervio del grupo, esa tensión de guitarras que Jorge Ilegal dirige de manera tan característica desde su pie de micro. Pocos grupos hay tan longevos y que, a la vez, mantengan su frescura con tanta naturalidad. Seguramente porque su carisma ha sido único y siempre han tenido algo que decir, incluso que clamar contra viento y marea.
La primero que nos ha llamado la atención ha sido esa portada de estética soviética en la que aparece un joven Jorge vestido de militar. Los fans del grupo tienen ese punto fetichista, y se han pasado las últimas semanas elucubrando de qué época es ese uniforme o qué modelos de aviones son los que sobrevuelan las fábricas. El autor del artwork es David Morei, que además de diseñador es productor habitual de Ilegales, y al parecer para crear esos aviones tomó de de referencia un par de modelos de la Segunda Guerra Mundial (uno noeteamericano y otro rumano) y los retocó digitalmente para que no apareciera ningún avión real. Morei es el fundador del sello y estudio de grabación La casa del misterio.
Y para escuchar:
‘EL EFRIT Y LA ENVIDIA’. En este tema urgente de guitarrazos rabiosos, la voz de Jorge se modula creando uno de esos medios tiempos que han sido míticos en sus cuatro décadas de carrera. Se nos ocurre por ejemplo El ángel exterminador del disco Chicos pálidos para la máquina del 88. No suele faltar en sus conciertos y sirve de resuello a la arrolladora sucesión de hits del grupo. Pues en esa línea va este tema, quizá algo más acelerado pero compartiendo un desarrollo melódico impecable para explicar la celebración del final de una noche de excesos lisérgicos.










