Jabalina, 30 años cultivando pop
El sello Jabalina celebrará su 30 aniversario este sábado con una fiesta en la sala Galileo Galilei de Madrid. En Rockpapel nos sumanos a las felicitaciones escogiendo cuatro portadas de discos de un catálago en el que siempre han mandado el pop y el buen gusto. La lista, como no, debía empezar con Javier Aramburu, que diseñó portadas para algunos grupos de la escudería Jabalina como Iluminados, Polar, Apenino, Souvenir, Humanoid…

‘EL ARTISTA ADOLESCENTE’, DE DAR FUL FUL (2001)
Este es seguramente el disco más emblemático de Jabalina. Reúne diferentes méritos: por una parte, ese tecnopop delicado que creaba el dúo formado por Marco Maril y Xavi Font; en segundo lugar, colaboraciones tan importantes com la de Irantzu Valencia, de La Buena Vida, y por último (y no menos importante, como suele decirse), la huella que dejó en él el gran Javier Aramburu. Con motivo de este 30 aniversario, Jabalina sacó una fantástica reedición.

’64’, DE SOUVENIR (2007)
Aramburu también colaboró con Souvenir (el artwork de Points de suspension es precioso), pero nos fijamos en este caso en la portada que Iker Spozio hizo para el grupo integrado por Jaime Cristóbal y Patricia de la Fuente. Spozio, nacido en Italia pero residente en San Sebastián, siempre ha tenido un pie puesto en la música, aunque hace años que su principal ocupación es la pintura.

‘MUERA USTED MAÑANA’, DE ALEXANDERPLATZ (2018)
Un disco bastante más reciente, el primero que grabó Alejandro Martínez Moya con el proyecto Alexanderplatz después de la disolución de Klaus&Kinski (también en Jabalina). Un doble vinilo en el que caben una infinidad de matices pop. El diseño fue cosa de Paco Martínez, que ha colaborado con Alejandro durante largo tiempo. Por cierto, los murcianos serán una de las bandas que subirán este sábado al escenario.

‘PARADE & NACHO CASADO’ (2024)
Antonio Galvañ ha sido uno de los artistas franquicia de Jabalina, con su proyecto personal Parade, y este 30 aniversario coincide con la edición de este disco que firma junto a Nacho Casado. Lo presentarán precisamente, en la fiesta del sábado. Ambos ponen música y alma en un registro que nos evoca a la cuidada ambientación de los temas más pausados de Golpes Bajos o de Coppini en solitario.
Como prueba, este Perdonen pero tengo un transtorno: un piano sin muchas florituras pero aportando compás y armonía con poso de piano bar de corazones solitarios, una voz convencida de su infelicidad por la patología cantora y algún coro como apunte. No se necesita más para dar credibilidad a la confesión de un enfermo agobiado por una especie de síndrome de Tourette que, de manera involuntaria, le hace transmitir todo cantando.










