Las tres portadas de discos de… Antonio Parade
Pese a que a finales de los 80 Antonio Galvañ ya formó parte de un grupo llamado Los Felpudos, su gran apuesta musical ha sido Parade, un proyecto personal iniciado a mediados de los 90 en el que ha unido su pasión por el pop y por la tecnología y la ciencia ficción. Bajo ese nombre ha editado una docena de discos, los primeros bajo el sello Spicnic y los últimos con Jabalina, incluído el que ha sacado este mismo mes de septiembre junto a Nacho Casado. Su buen gusto por las melodías pop también se traslada a los diseños de sus discos: ha colaborado a menudo con el gran Mario Feal y la portada de su penúltimo álbum, Mares poco profundos, la ilustraba Jacobo Pérez-Enciso. Con esas credenciales, no podíamos dejar pasar la osasión de pedirle que nos hablase de tres portadas de discos especiales.

‘THE MAN MACHINE’, DE KRAFTWERK (Kling Klang, EMI Electrola, 1978)
«Un disco de 1978 que supone el encumbramiento de Kraftwerk a nivel internacional. Para ellos también un cambio de ciclo: se vuelven un poco más pop (de canciones de 6 minutos, eso sí), bailables, tarareables, aunque siguen en su propio mundo de sintetizadores y robots. Recordemos que en ese momento estaba empezando la new wave, y se reivindicaba la inmediatez de los sesenta desde una perspectiva más punk. Pues ellos, a lo suyo. Es el origen de lo que después se conoció como tecno pop. Grupos como OMD, Depeche Mode, The Human League, Gary Neuman e incluso New Orden beben de su influencia.
En cuanto a la portada, está hecha por el diseñador Karl Klefisch sobre una foto que Günther Fröhling les hizo en la escalera de Kling Klang, su famoso estudio y laboratorio musical. Pero lo que hace Klefisch en realidad es homenajear el artista y propagandista ruso El Lissitzky. Una maravilla de homenaje que dota a la portada de un poder de atracción único y que marcaría su imagen desde entonces, incluso con los famosos robots que sacaban en los conciertos.»

‘CHITTY CHITTY BIG BANG’, DE METEORO (Spicnic, 1994)
«Fantástico disco hecho por los hermanos Dioni y Alfonso Melero, procedentes de la cantera Terry IV que tantas alegrías nos dio en esos años (Alpino, Astrogirls, Tornasol) y actualmente nos las siguen dando con Los Verdugos.
Una portada preciosa de Javier Aramburu que, como el anterior de Kraftwerk, nos indica qué tipo de música nos vamos a encontrar: rockabilly digital heredero de Silicon Teens, letras maravillosas que nos hablan de entomólogos alienígenas, coches vivientes y pasteles mágicos y referencias a Sigue Sigue Sputnik o Intronautas. Un disco que entró en mi vida un par de años después de ser editado y que desde entonces jamás ha salido de mis favoritos.»

‘IL MIO CANTO LIBERO’, DE LUCIO BATTISTI (Numero uno, 1972)
«Battisti, 1972. En el punto más álgido de su carrera y en su discográfica recién creada edita este Il mio canto libero, para mí uno de sus mejores discos. Junto a Mogol (su letrista) crea estas canciones más grandes que la vida: Io vorrei… no vorrei… ma se vuoi, Vento en el vento, La luce dell’est y la enormísima Il mio canto libero. Un carrusel emocional que con los arreglos de cuerda de Gian Piero Reverberi hacen de este disco una cumbre de la música pop de todos los tiempos.
La portada, muy setentas, corre a cargo de Cesare Monti, fotógrafo de confianza de Battisti y muy importante en la música pop italiana de la época. Tenía otra intención que lo que se vio finalmente. El fotógrafo había pensado inicialmente en una cubierta transparente, hecha de material plástico, en la que se mostrarían dos imágenes separadas (la foto de los brazos y la de las piernas). En sus propias palabras: “Una vez retirado el sobre interno (de papel blanco), donde estaba físicamente contenido el disco, las manos y los pies se habría tocado y superpuesto, porque en la música está el corazón y el alma de los hombres, y cuando no hay corazón, pasión, brazos y piernas se vuelven inútiles.»
Pero finalmente esta idea no llego a ser posible y se mostraron los brazos en la portada y los pies en el interior. Así ha quedado para la posteridad este disco que salió en uno de sus años más inspirados. Las canciones hablan por sí mismas.»










