Lõbison, quema lo que lleves dentro

«Yo me topé con un lobisón» podría ser un buen título para una novela de terror. Quizás para un primer renglón. Pero es la manera en que Juamba D’Estroso explicaba hace pocos días cómo escogió el nombre de su proyecto musical, en honor a un chaval medio lobo que se encontró en un pueblo de Cantabria siendo todavía un niño. Ahora Lõbison acaba de presentar un nuevo disco, De lo que no se habla no se olvida, en el que redescubrimos a un artista de inspiración penetrante que explora terrenos oscuros del alma. Una voz que atrapa. O que entrampa, como dice una de las canciones. A Lõbison se le suele emparentar con la tradición de Nick Cave, aunque también resuenan otras influencias como la de su amigo Rafa Berrio, que tan bien combinaba rock y chanson francesa.
Este nuevo trabajo mantiene el hilo del anterior disco, Enemigo de lo auténtico, también en eso de replantearse la propia existencia; canciones como Difícilmente yo dan fe de ello. En cuanto a la portada, la firma Luisa Salazar, «currante en la sombra de Lõbison» y que ya se encargó del diseño en otras ocasiones. Una chica recostada en un diván. Entendemos que callando lo que no quiere olvidar.
Y para escuchar:
‘NO ME QUIERO MORIR’. Las letras de Lõbison no rehuyen el dolor o el drama y en esta ocasión, plantean uno de esos caminos que sólo tienen dos salidas posibles, amor o muerte. Nos cantan mensajes crípticos pero parece claro que claman conseguir el amor para evitar el último latido y lo hacen con un deje crepuscular que podría remitir a Corcobado, a Rafa Berrio o incluso al vecino Silvio. Por debajo suena una base rítmica certera y unas guitarras que van tejiendo líneas complementarias para acunar esa voz oscura pero melódica que nos recuerda que aún queremos un minuto más de dicha.










