Ángel Stanich, circulando por los márgenes

Portada de Por la hierba de Angel Stanich

Cuando vivimos el debut y la eclosión de Ángel Stanich, algunos vimos el relevo generacional de Quique González pero con un punto alejado de lo urbano y más imbuido por el surrealismo. Paradójicamente, el tiempo llevó a Quique a los valles pasiegos y a un disco como Sur en el valle de folk rural americano, mientras Ángel daba muestras de que su evolución artística era impredecible y poco sujeta a patrones previstos.

Así sigue en su cuarto disco, Por la hierba, capaz de hacer referencia a anteriores trabajos como Siboney o de entretejer historias con múltiples referencias de la cultura pop. Este trabajo vuelve a ser un volantazo para conducir por la cuneta, o mejor por la hierba; caben el funky, el indie pop a lo Crepúsculo o incluso una bachata que enarbola bandera blanca ante Juan Luís Guerra.

La portada es una imagen que evoca perfectamente el concepto de transitar por los márgenes. Se trata de un cuadro de Íñigo Sesma, que pone sus ideas de paisajes con moteles y Pontiacs (aquí Nissan Primera) al servicio de la idea.

Y para escuchar:

‘SUPER GRIS’. Hablando de la dispersión estilística que es capaz de desarrollar Stanich, aquí le tenemos en un registro propio de Serrat y Aute en épocas de transición democrática. Coros angelicales de Eva Menart, guitarra solista con apuntes sutiles y una letra que jugando con la palabra Ay versa sobre la tristeza y el dolor. Impagable que para ilustrar la idea convivan Melania Trump en limusina y Violeta Parra dando gracias a la vida, más un verso que esconde una infancia con tardes viendo Bola de dragón.