Rafael Amador, la inspiración

Como decían Dogo y los Mercenarios, este febrero meteorológicamente extraño Llueve en Sevilla. El mal tiempo se tornó el domingo en nefasto. Se marchó Rafael Amador, cante, guitarra y duende en Pata Negra, y su muerte deja un vacío, pues él era el alquimista que conocía la fórmula de la bluesleria, flamenco y blues. Era el hombre al que no le importaba que le rozara el éxito. Con Veneno, venerados por la crítica; con Pata Negra siendo faro de montones de grupos pervertidores del flamenco, y después, cuando su hermano Raimundo dialogaba con B.B.King, él preferia perderse por Triana.





Hace algunos años, hablando del mítico disco Veneno, explicábamos el día en que un hippy de la clase media sevillana les hizo escuchar por primera vez Pink Floyd en un radiocassette destartalado. Estos últimos días, Kiko Veneno ha colgado en sus redes algunas imágenes de Rafael. Siempre riendo. Para encabezar este artículo hemos escogido la portada de Inspiración y locura (1990), con aquel fantástico retrato de Alberto García-Álix. Aunque todas las portadas de Pata Negra son únicas: algunas bajo la batuta de Juan Pacheco, diseñador histórico del sello Nuevos Medios, otras con la colaboración de grandes fotógrafos, como el propio García-Alix o Jordi Fábregas, autor de las imágenes que aparecen en el directo de Zeleste de 1989.
Y para escuchar:
‘YO ME QUEDO EN SEVILLA’. Hoy estremece escuchar a Rafalillo cantar en un quejio divino «vente paca y déjate de frío» en esta rumba gitana y urbana. En los créditos del disco Blues de la frontera aparece Jos Matchell al double bass, que es muy protagonista marcando el compás y el ritmo. Ya avisaba Rafael que más allá de las despedidas, él se quedaba en Sevilla y así será por siempre.










