Las 3 portadas de discos de… Toni Castarnado

Toni Castarnado es una de esas firmas que costaría desligar de nuestro imaginario musical. Lleva más de 20 años escribiendo en publicaciones como Mondo Sonoro o Ruta 66, además de ser editor en Sílex y de haber escrito varios libros. El último de ellos acaba de salir del horno: en Cantar sin permiso. Una escena en transformación retrata una escena musical en la que brillan artistas como Rosalía, Sílvia Pérez Cruz o las hermanas Neddermann, entres otras. Antes, había publicado Las Chicas del Q, un ensayo que partía de la eclosión de tres heroínas de la música de los 90 como Björk, PJ Harvey y Tori Amos. Aprovechando la salida de su nuevo libro, le pedimos que nos hablase de tres portadas de discos especiales, en su caso protagonizadas por mujeres. Aquí están:

‘HORSES’, DE PATTI SMITH (1975, Arista)
«Sin duda, este disco no sería lo mismo sin esta portada. Es la puerta de entrada al mundo de Patti Smith en los setenta; la imagen de una mujer rebelde e inquieta que, una vez llegó a Nueva York, se quería comer el mundo junto a su amigo Robert Mapplethorpe (artífice de la portada). Por otro lado, tenía ese punto andrógino que jugaba al despiste y que, vista la época, era un atrevimiento. Luego, pinchas esas canciones y todo cuadra, los caballos van al galope.»

‘LADY IN SATIN’, DE BILLIE HOLIDAY (1958, Columbia)
«No era la Billie pizpireta de sus años de conquistas. El gesto y, sobre todo, las marcas de sus heridas en la piel fruto de una vida convulsa, retratan el penúltimo (pero quizá el más importante) disco de su carrera. Una grabación complicada, sin horarios ni pautas y una Billie que ya no gozaba de aquella voz de antaño, pero que en profundidad, alcanza unas cuotas muy altas. Es el canto a una vida con muchas trampas.»

‘TAPESTRY’, DE CAROLE KING (1971, A&M)
«¿Hablamos del disco más perfecto de la historia del pop? Pues sí, cada uno tendrá el suyo, pero para mí es este. Lo tiene todo: las letras, las melodías, cada estribillo que es oro y esa voz que entonces estaba de dulce. Una tras otra, todas las canciones son singles radiables. Y como complemento, la portada, algo tan sencillo como Carole postrada a un ventanal, descalza y pensativa, y un gato que también mira a la cámara. No hace falta nada más. En manos de un gran pintor, sería una obra de arte.»