Pablo Cuevas, la revolución de los claveles

Dice la promoción de Los Cuatro claveles (Family Spree), el primer disco en solitario de Pablo Cuevas, que el músico sevillano creció escuchando a «Elvis, Charles Trenet, Adriano Celentano, Amalia Rodrigues, Carlos Gardel, Edith Piaf, Django Reinhardt, Serrat o Marisol». La mezcla de influencias explica el eclecticismo de este trabajo, que seguramente ha sorprendido a muchos de los que le seguían como líder de Los Fusiles. Escurridizo, tabernario y callejero, Cuevas se muestra cómodo moviéndose entre chanson francesa, tangos, y tarantelas.
Para el arte del disco, Cuevas ha confiado en Manolo Ortega y Pablo Caravaca, que ya habían colaborado antes con Los Fusiles, tanto en el artwork de los discos como en cartelería. Solemos fijarnos muchas veces en portadas ilustradas y colores llamativos, pero en ocasiones aquello del menos es más adquiere todo el sentido. En esa foto en blanco y negro, Cuevas parece estar a punto de salir de la escena para dejarnos a solas con su propia sombra.
Y para escuchar:
‘LOS CUATRO CLAVELES’. El fusil rockero Pablo se nos muestra desacomplejado en su debut en solitario y aquí se atreve con una tarantela con deje flamenco y palmeo rumbero que tiene esa luz de las canciones que brillan en tono menor pero que al llegar al estribillo cambian al mayor y se abren resplandecientes y gloriosas. Las Cuatro rosas de Gabinete ya tienen continuación en esta historia de amores truncados que se salvan de la tragedia por cuatro claveles sanadores.










