Golpes Bajos, los más modernos

Portada del primer disco de Golpes Bajos

1983 / Hablábamos hace pocos días de ¿Cuándo se come aquí?, el disco de Siniestro Total en el que puso voz Germán Coppini. Hoy vamos con el que sería su gran proyecto: Golpes Bajos. La transición de un grupo fundamentalmente gamberril a algo mucho más introspectivo como Golpes Bajos tiene su propia historia. Diferencias musicales. También personales. Y una larga lista de reproches que durarían décadas. En todo caso, lo importante es que un domingo por la noche Coppini aullaba aquello de «Me pica un huevo» ante un público enloquecido y el lunes por la mañana componía en casa de Teo Cardalda temas como No mires a los ojos de la gente o Malos tiempos para la lírica.

En mayo de 1983, Golpes Bajos grababa su primer EP. Con Germán, Teo a los teclados, Luis García al bajo y Pablo Novoa a la guitarra.

Una de las personas clave en la irrupción de Golpes Bajos (y de otros grupos tan dispares como La Mode o Ketama) fue Mario Pacheco, fotógrafo y fundador del sello Nuevos Medios. Buen conocedor de todo el entorno de la Movida pero amante también de otros estilos musicales como el jazz o el flamenco (la famosa fotografía de Camarón que ilustra La leyenda del tiempo salió de sus manos), Pacheco fue quien más insistió en editar aquellas primeras canciones de Golpes Bajos. Tras escucharlos en la radio, fue a visitarlos y les propuso un contrato que firmaron, según cuenta la leyenda, en un bar de Vigo. Pacheco también los introdujo en los ambientes modernos de Madrid. Y suya fue la idea, por ejemplo, de encargar la portada del disco a un pintor de la época.

En el maravilloso libro Escenas olvidadas de Xavier Valiño (Efe Eme, 2018), Teo Cardalda explica cómo Pacheco les puso en contacto con Ceesepé, que sería el autor de aquella mítica portada. «Mario estaba muy bien relacionado y nos presentó a muchísima gente. Desde el principio tuvo muy claro que quería un artista plástico para la portada y sugirió a Ceesepé, que era buen amigo suyo. Si hubo alguna indicación, fue de Germán, que era quien se ocupaba de todo el tema estético», explicaba.

El disco, pese a tener solo cinco canciones, fue un gran éxito que abriría la puerta a su siguiente trabajo, A Santa Compaña. Y el dibujo de Ceesepé, en el que aparece una curiosa banda de músicos, ha pasado a la historia como una de las grandes portadas del rock español. El tono sombrío de su música, la poética de las letras, la voz engolada de Coppini, la reivindicación de la tradición gallega… dieron a Golpes Bajos una personalidad propia dentro de la amalgama de la Movida. Un nuevo concepto de modernidad. Desafortunadamente, a tres de los grandes protagonistas de esta historia los hemos perdido por el camino: Mario Pacheco murió en 2010, Coppini en 2013 y Ceesepé en 2018.

La canción

‘ESTOY ENFERMO’. Agazapada tras el brillo de Malos tiempos para la lírica está este maravilloso ejercicio de tecno bailable con texturas siniestras en la onda Soft Cell o incluso Joy Division. Germán Coppini escenificaba una degradación anímica y física retorciéndose alrededor del micro sin que pudieras dejar de mirarlo en la oscuridad de su curiosa dicción.