Las 3 portadas de… Guillermo Casanova (Los Chicos)


A Guillermo Casanova lo conocemos sobre todo por inyectar energía al bajo de Los Chicos, grupo al que vimos, por ejemplo, el pasado mes de septiembre en la última edición del Sintonitzza (qué gran festival, por cierto). Pero además también ha participado en otras bandas como El Gobierno o Los William Folkners y es diseñador gráfico. Un compromiso rockanrolero que combina con un cierto activismo: un poco de garage «salpicado de Hegel». Con ese currículum, parecía un buen candidato a deslumbrarnos con tres portadas de discos especiales. Que así sea:

Minutemen - The Punchline


‘THE PUNCHLINE’, DE MINUTEMEN (1981, SST RECORDS)

«A los 20 años me molaba el punk rock, el blús, el soul y el garage (como ahora)… universos un tanto estancos en donde las cosas se imaginaron décadas atrás y la gente sigue tirando con aquello. Esta peña supuso un patadón en la puerta de la ortodoxia tribal/malasañera de la que bebía. Siempre he tenido una tendencia al eclecticismo algo cargante (aunque tampoco me las puedo dar de vanguardias) y eso se refleja en mi banda de siempre, El Gobierno. Somos una banda de garage, pero a estos tres les debemos bastante. Me flipó que no sonaban a nadie más que a ellos, que eran músicos tremendos, ágiles, urgentes, creativos, y que parecían pasarse por el forro toda la liturgia rockanrolera… desmitificando incluso el concepto canción como formato narrativo. Descargaban 18 piezas cortas, hechas de dos o tres ideas sólidas y raras, y todo duraba media hora. Les interesaba más la idea de banda como forma de relación social, hablaban de ello a menudo. Tenían funk. Yo era bajista (lo sigo siendo) y Mike Watt me parecía estar hecho de grafeno. Y sus letras estaban politizadas, algo que a mí me importaba y me sigue importando. Eran unos guerrilleros del andergraun y el hazlotumismo.

Y todo eso está presente en esta portada que pintó D. Boon. Normalmente era el batería, Hurley, quien se encargaba de los diseños (con ilustraciones de Pettibone a menudo). El lenguaje gráfico puede parecer disruptivo para un disco urgente de punk, aunque la escena en la que se desenvolvía la banda era bastante sofisticada, e igual es hasta un poco obvio: sí, vale, es punk artístico. Pero tanto el protagonismo del color como la plasticidad con la que se aplica me parece que cuenta perfectamente el contenido. Que tiene un aspecto precioso en la mano, y que activa tu sinestesia, elucubrando asociaciones… qué interesante pensar en el paralelismo entre la pincelada torrencial y la púa bailonga de D. Boon.

Ojo, que también podría ser perfecta para un disco de Schonberg.» 

MUDHONEY - Superfuzzbigmuff

‘SUPERFUZZBIFMUFF’, DE MUDHONEY (1988, SUB POP)

«Vale, fue un EP, pongo la portada del LP posterior. Es LA PORTADA. No se me ocurre ninguna imagen que exprese mejor lo que el rock debería ser que esta foto de Charles Peterson. La rotulación es olorosa, ruidosa, su disposición es perfecta, aporta una mancha que suena y que opera como adjetivo del fotón. Es increíble el resultado, y me imagino que pasaré buena parte de mi vida intentando emularlo.

El disco me encanta desde los ventimuchos: una salvajada psicodélica tortuosa, contundente, directa, que traza líneas desde cosas vertebrales para mi (MC5, Stooges, The Music Machine, etc…). Había escuchado Mudhoney de crío… después, al pasar los 18, un identitarismo poco creíble hasta para mí, me llevó a dar los 80/90 por perdidos. Ahora mismo son mis décadas de rock favoritas, creo.

Un detalle: años después de alucinar con disco y portada, sucedió que con Los Chicos, (la banda en la que, por suerte, toco el bajo), teloneamos a Mudhoney en tres de bolos de su gira europea. Fue potra y no lo fue: les teloneamos, básicamente, porque les salió de los cojones. Porque son exactamente como desearías que fueran mirando esta portada. Son señores que molan en el sentido tradicional de molar: unos frikis algo tímidos pero de carcajada generosa, que se matarían antes de venderse. Habría puesto esta portada aunque no nos hubiera sucedido conocerles… quizás el conflicto con American Caesar de Iggy pop habría sido más difícil de resolver. Habría ganado esta.» 

Hot Snakes de Audit in Progress

‘AUDIT IN PROGRESS’, DE HOT SNAKES (2002, Swami / Sub Pop)

«Esta banda revitalizó mi forma de tocar la guitarra. Me quitó complejos, me ayudó a encontrar mi propia voz y a valorar mis capacidades, me llenó de recursos interesantes. Me sacó a hostias del garage y me puso a usar los bendings del blues como no los había usado nunca. También me recordó que quedan muchos riffs guapos por hacerse, en estos tiempos de presets digitales.

Pues el diseño de su cantante y guitarrista, Rick Froberg, hizo un poco lo mismo con mi diseño. Me quitó purismos que son trampas: si hay dibujo comiquero, puede perfectamente haber tipografía de palo seco. El palo seco es bastante punk si sabes usarlo. Lo digital es otro vehículo para tu trazo. La caligrafía no tiene que ser perfecta: hasta mola un poco que se lea raro. El color puede usarse a hachazos, como un foco que se pone detrás de las tintas. Ante todo, construir un discurso propio, que como gráfico yo sigo buscando. Froberg lo consiguió holgadamente, con la guitarra y diseñando. Murió el año pasado y nos dejó a la gente de la música enfadada un poco huérfanos.

El rollo del rockero que dibuja/diseña lo encuentro muy de mi generación. Es un patrón que veo muy claro en mi entorno inmediato: Oscar Benavides (Oskar Benas, Bobbi Relac), Rogelio de Aullido Atómico, OJO y Tumba Swing; Palmero y Luis, de Ukelele Zombies; Nora García, de Orden Jónico y Ola la Meta; Bruno Ochaita de Lupers y Agujero, Diego de la Church de Thee Blind Crows y Terbutalina, Héctor de Sudor y Miau… en realidad son muchos más los nombres de millenials que estamos a varias cosas a la vez. No se si esto lo comenta alguien, así que lo hago yo. Froberg fue una expresión rotunda e inteligente de esta multidisciplinaridad que nos caracteriza. Siempre le deberé algo.»