Cuando solo el rock’n’roll queda en pie


Ya hace muchos años que están en esto de la música, pero nosotros a The Red Ducks los conocimos hace pocos meses, gracias al trabajo que la ilustradora Bea Marín hizo para este disco titulado Do stay alive (The Fish Factory). Nos llamaron la atención esos cinco patos alzados sobre una ciudad derruida, y el disco ha sido todo un descubrimiento: guitarrazos salvajes que te transportan al punk-rock del CBGB. No es casualidad que el año pasado la banda toledana, fundada en los años 90, ejerciera de telonera de los míticos Dictators.

Volviendo a la portada, Bea Marín nos explica cómo se llevó cabo: «Ellos el concepto lo tenían superclaro: querían un fondo apocalíptico que enlazase con el título del disco. Lo más complicado fue caracterizar a los patos como si fuesen los integrantes del grupo sin caer en algo infantil. Pese al caos, tenía que quedar claro que allí estaban, que habían sobrevivido». La imagen es un buen ejemplo del estilo garagero de esta ilustradora que también ha hecho carteles de festivales y portadas para otros grupos como Koko-Jean and the Tonics, Radioactivas, The Sick Boys o Los Roncos, de los que ya hablamos aquí hace algunos meses.

Para este Do stay alive, cada uno de los patos debía parecerse a uno de los cinco integrantes del grupo. Y de ese diseño surgió también una portada de single (bajo estas líneas), en la que se reproduce en cierta manera la cubierta del With The Beatles, aquella en la que Ringo Starr aparecía en un nivel inferior al de sus compañeros. Pobres baterías…

Sleeping in the hell

Y para escuchar:

‘WASTING MY TIME’. El quinteto palmípedo factura un disco lleno de himos punk rock, unas veces de onda más psicodélica a lo Fuzztones y en otras más cercano al hard de sus admirados Dictators. En Wasting my time no falta de nada: riff pegadizo inicial, estribillo coreado en modo troglo e incluso dos guitarras compenetrados a dos voces en algún tramo que son capaces de sonar precisas y atronadoras con pocos segundos de diferencia.