Las tres portadas de… Luis Beamud (Delta Cadillac)

Luis Beamud dirige y presenta Delta Cadillac, un programa de rock nacido en 2018 que se emite en Radio Marca. Un programa que es casi un ejercicio de resistencia y que siempre nos trae noticias, entrevistas y mucha música. Le pedimos que escogiese las tres portadas de discos de su vida y, una vez decartadas «algunas imágenes icónicas como la del Nevermind de Nirvana, la del Viva la vida de Coldplay o la del London Calling de The Clash», nos habla de estos tres discazos que van desde los años 60 hasta los inicios del siglo XXI:

 

The Sonics

‘BOOM’, DE THE SONICS (1966, Etiquette)
«Menos es más. Una foto en blanco y negro de cinco tipos que posan como sabiendo que el paso del tiempo no va con ellos y letras veloces blancas sobre fondo negro. Boom! (In your face! que diría hoy algún avispado). Es una imagen que me ha acompañado toda la vida y es el reflejo de lo que te encuentras en los surcos de su vinilo. Un bombazo sonoro que elevaba el rock hasta lo más alto y que plantaba las semillas de sonidos y ritmos para un futuro. 

El primer contacto con los Sonics fue (hace muucho tiempo) a través de una maqueta de Los Artefactos, un grupo de jóvenes que grababa en crudo también y que tenían una versión del He´s waitin. Al investigar me topo de lleno con un disco con un historia tremenda y que supuso un bombazo total en mi cabeza. No sólo llevo toda la vida nadando entre los gritos y el ritmo endiablado de sus surcos, sino que esta portada me ha acompañado siempre. Baste decir que mientras escribo esto, llevo puesta una camiseta que hace mucho que ya no es negra, con su imagen.» 

Hellacopters

‘HIGH VISIBILITY’, DE THE HELLACOPTERS (2000, Universal)
«¿Dónde estaba el rock que recordábamos sin saberlo? En los últimos años 90, los chavales con canas de hoy no recordábamos dónde coño habíamos metido la pieza del puzle que faltaba. El resto estaban todas: el punk clásico, el rock urbano, el hardcore melódico…y muchas más. Pero el rock’n’roll clásico tocado con la fiereza que tus oídos necesitaban entonces vino del norte de Europa. Aunque Hellacopters llevaban ya tres discos a sus espaldas, el advenimiento de una portada con dos ángeles infernales sobre fondo negro y luces rojas, nos brindaba esa pieza que faltaba. Otra portada que refleja muy mucho lo que vas a encontrar en el disco. Rock’n’roll enérgico tocado como si no hubiera un mañana y cambios de ritmo y guitarrazos vertiginosos. La foto con Nick a la izquierda y el recordado Strings a la derecha en plena acción es todo lo que necesitábamos. Esa forma de las letras del nombre a modo de peli de terror de serie B, la composición como un fotograma de cine, el movimiento congelado de los dos guitarras… y todo como primera página de un disco monumental. Me encanta.» 

Creedence clearwater revival

‘WILLIE & THE POOR BOYS’, CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL (1969, Fantasy Records)
«Podía haber sido cualquier otra esquina, pero fue la que forman las calles Hollis y Peralta de Oakland, en San Francisco, la que eligió Fogerty para la principal imagen de uno de los discazos de su banda. Allí plantados en la puerta del Duck Kee Market’ Stu, se atreve con el bajo más primitivo, Tom pilla la guitarra, Dough la tabla de lavar y John la armónica. La portada de Willie & The Poor Boys, otra obra cumbre de la Creedence, refleja perfectamente esa fascinación que tenía John Fogerty de ir tocando música de esquina en esquina con su banda itinerante, repartiendo felicidad y buenos ratos. La imagen en la que unos niños pequeños están como alucinados mirando como toca la banda, no me puede gustar más. Y refleja por si sola ese homenaje que muchos músicos blancos le brindaron a sus maestros negros poniendo el blues en el sitio que se merece, a la vez que enseñan a los peques que la música no tiene ni fronteras, ni color, ni leyes.

La verdad es que no se me ocurre mejor imagen como ejemplo de lo que la música puede conseguir. Una banda tocando en la calle con la única pretensión de hacer pasar un buen rato a quien se acerque a escuchar. Sin importar de donde venga o a donde vaya. Aunque hayamos disfrutado en grandes recintos, el salas de conciertos, no podemos olvidar el gusto por lo sencillo, por lo puro. Y esta portada refleja todo ello. De la música de su interior qué puedo decir, era la Creedence en aquel mágico 1969, y prácticamente no tenían rival.»