Unbuentipo pone color al nuevo registro de Kadavar

Kadavar

Solemos hablar siempre de novedades nacionales, pero hacemos una excepción para comentar este disco del grupo alemán Kadavar, ya que en esta ocasión el diseño ha sido cosa de Álvaro Fernández, también conocido en redes como Unbuentipo. Fundador del Canela Party, músico y diseñador, en los últimos años Álvaro ha colaborado con grupos estatales como Parquesvr o Airbag y también ha estado detrás de la imagen del festival Sound Isidro. Hace algunas semanas presentaba en redes este nuevo trabajo para Kadavar, una veterana banda de Berlín que comenzó fusionando el rock psicodélico con el stoner y que en este último álbum experimenta con sonidos más melódicos. El diseño parece acompañar este cambio de registro, como se puede ver también en algunos de los diseños con los que trabajó Álvaro durante el proceso, y que se encuentran bajo estas líneas. Mientras que los anteriores discos de Kadavar se ilustraban con fotografías oscuras, casi fantasmagóricas, con reminiscencias a Black Sabbath, aquí se da paso a una imagen mucho más luminosa.

Kadavar lo forman Christoph Lindemann, Simon Bouteloup y Christoph Barteltis, y en I just want to be a sound se les ha unido el multiinstrumentista Jascha Kreft. El título ya es una especie de declaración de intenciones: huir de las etiquetas del pasado y estrenar un sonido nuevo. El grupo alemán hará una gira europea en otoño que en el mes de octubre les traerá a Barcelona y Madrid.

Y para escuchar:

‘SCAR ON MY GUITAR’. Tal vez esté tema es el que mejor entronca con la trayectoria anterior de Kadavar, forjada en sonidos entre el rock duro y la psicodelia más ruidosa. El resto de temas van por otros derroteros más experimentales que el grupo alemán ha justificado planteando un momento de reinvención y de libertad creativa. Habrá que ver la acogida de la nutrida colonia de fans de los Kadavar, pero es de valorar el riesgo de un grupo al no repetir esquemas. Este tema habla de las vicisitudes que marcan la carcasa de una guitarra tras años de giras y excesos como metáfora de resilencia rockera. En el estribillo asoma una línea melódica épica que suena a himno para avisar por donde van los tiros de la anunciada evolución estilística.