El brazo de oro de Nacho Vegas

Portada de El hombre que casi conoció a Michi Panero

2005 / La discografía de Nacho Vegas está repleta de referencias literarias, pero a nivel visual nos quedamos con la portada del EP de El hombre que casi conoció a Michi Panero. Se trata, seguramente, del tema más popular de Nacho Vegas. Por la referencia al escritor Michi Panero, al que muchos descubrieron a través del fabuloso documental de Jaime Chávarri El desencanto. Y también por un estribillo pegadizo poco habitual en las composiciones del músico.

Con estos mimbres, Carmen S. Ulla, diseñadora (y también fundadora) del sello Limbo Starr, elaboró esta portada que hace referencia a la novela de Nelson Algren El hombre del brazo de oro y a la adaptación cinematogáfica que Otto Preminguer hizo en 1955. En ella se narran las peripecias de un crupier exadicto a las drogas llamado Frankie Machine (interpretado por Frank Sinatra en uno de sus mejores papeles) que intenta reordenar su vida. La portada de El hombre que casi conoció a Michi Panero no es más que un homenaje al cartel de la película (en la imagen inferior) que diseñó Saul Bass, uno de los grandes cartelistas de la historia de Hollywood.

Cartel de la película El hombre del brazo de oro

La relación entre Michi Panero y aquel Frankie Machine de ficción no es muy clara, pero sí que resulta evidente en el caso de la última canción del EP, Canción del extranjero. Aquí Nacho Vegas hace una versión del tema de Leonard Cohen The Stranger Song, en el que sí hay una referencia clara al protagonista ideado por Nelson Algren. En la letra del músico asturiano, la cosa queda así:

«Pero ahora ves que hay alguien más que esconde

sueños y demás como si fueran la carga de otro.

Ya has visto a ese hombre antes repartiendo cartas

con su brazo de oro que ahora está oxidado,

Y te ofrece juego a cambio de cobijo,

y canciones a cambio de cobijo.»

El hombre que casi conoció a Michi Panero forma parte también del disco Desaparezca aquí. Seguramente uno de los mejores de Nacho Vegas. Un título que, precisamente, también es un guiño literario, en este caso al escritor Bret Easton Ellis. A este disco le siguieron las colaboraciones con Enrique Bunbury y Christina Rosenvinge y, a partir de 2010, la aventura de su nuevo sello discográfico, Marxophone.

La canción

‘EL HOMBRE QUE CASI CONOCIÓ A MICHI PANERO’. Un hombre se despide haciendo inventario de sus logros y fracasos al estilo hice lo que pude. Más irónico que triste, más desafiante que asustado, dice adiós con un shalalalaralá que muchos identifican con la canción más pegadiza del músico asturiano.