De cómo volver al sitio del que nunca te has ido

Intermitencias, de Sergio Lasal

2021 / Por Rockpapeltijeras han pasado primeras espadas como Extremoduro o Radio Futura o referentes históricos como Leño o Ilegales, pero también nos han interesado grupos más minoritarios y, ante un buen diseño de portada también nos apetece reseñar trabajos de músicos de ámbito más local que operan como artesanos del rock y luchan por llegar a un público más amplio.

Sergio Lasal hace años que se deja ver por los escenarios que programan rock en Badalona. Ha liderado diferentes grupos como Jack Estampida o Despacios en los que ponía voz a algunas grabaciones y multitud de conciertos recomendables para los seguidores del hard rock o el rock sureño de influencia Black Crowes. De un tiempo a esta parte, su faceta de compositor le decidió a continuar en solitario autoeditando discos que le permiten mostrar su propio libro de estilo sin ataduras.

Intermitencias es la última entrega en este formato gestado desde su estudio casero. Cuando cantaba en Despacios, Sergio planteó un giro hacia la onda neoyorquina que a finales de siglo lideraban Strokes pero no quedó del todo convencido del resultado y ahora recupera esa influencia de rock alternativo de guitarras intensas con versión de Last Nigth incluida. Como expresa el título del disco, el músico va intercalando estímulos, consiguiendo así que cada disco marque un camino diferente.

La portada es un precioso trabajo en témpera de Alba Alejo que refleja ese concepto dual en el que Sergio recupera caminos no acabados. Ante un cielo azul, una joven mira al frente pero no lo hace tan fijamente como debiera porque uno de sus ojos está cosido por el alfiler que nos muestra en primer plano. En el encabezado, el apellido palíndromo del autor remite de nuevo a dos posibles caminos. Y el contenido son nueve canciones de temática diversa que dejan ver un interesante mundo interior e insinúan una austera pero muy cuidada producción en la que Sergio toca todas las teclas.

La canción

SABES’. El tema empieza con una imponente melodía de guitarras entrelazadas que para en seco para que Sergio explique el desencanto de aquel que desea transmitir su mensaje y no consigue llegar a su objetivo. Un colchón de guitarras de punteo insistente sirve para que luzca ese timbre de voz que nos recuerda el tono épico de Shuarma de Elefantes o Morti de Inmune.