Corizonas, nos lo jugamos todo

A veces los textos de promoción la clavan, y los Corizonas sitúan su último trabajo, Órdago (Subterfuge), entre «guitarras fronterizas y el jaleo arraigado del rock hispano». Un buen cóctel de ingredientes, aparentemente antagónicos, pero que define perfectamente lo que son Corizonas. Ya sabemos que Javier Vielba, líder del proyecto, es en otra vida El Meister, un juglar de folk castellano que difícilmente dejará de lado la tradición, ni siquiera cuando prueba con los sonidos sureños (sur de los EUA, se entiende). En este cuarto disco mantienen la línia de trabajos anteriores, pero con un sonido más desnudo, conectado más estrechamente a sus directos, y con alguna sorpresa como la versión que han hecho de Tú me dejaste de querer, de C. Tangana.
Hablar de Corizonas, además, es hablar de viejos conocidos. Tuvimos la suerte de que Javier Vielba participara en nuestra sección Las tres portadas de…, y también lo hizo Roberto Lozano, batería del grupo (qué decir de David Krahe, al que también vemos desde hace años con Los Enemigos y con Josele). Pero si nos vamos a la portada, también encontramos nombres conocidos. La fotografía es de Juan P. Fajardo, uno de los fotógrafos musicales más importantes del país, y el diseño es cosa de Mario Feal, al que siempre nos vemos casi obligados a citar porque aparece en un montón de discos que nos encantan, desde Los Estanques a Niña Polaca pasando por Tesouro, Aviador Dro o los mismos Arizona Baby.
Y para escuchar:
‘FUTURO AHORA’. Cuando se ha preguntado a Corizonas por el sentido de este cuarto disco, responden que hay un deseo de recuperar aquel punto de encuentro inicial entre el surf de los Coronas y la americana pucelana de Arizona Baby. Tal vez el ejemplo de cómo todo confluye se halla en esta proclama guitarrera a lo Sweet que no desentonaria en los altavoces de un garito de futbolines de mediados de los 70. Un estribillo que queda, una batería que empuja y un mensaje de inquietud esperanzada que recupera el lema Future Now de las Panteras Negras en la América más combativa. Así es la apuesta de los Corizonas, uno de esos faroles que barren la mesa.










