El Último de la Fila, retales de una vida


Portada de Desbarajuste piramidal

La historia de Insurrección, uno de los himnos de El Último de la Fila, se ha explicado muchísimas veces: el grupo la construyó en la última tarde de grabación de Enemigos de lo ajeno a partir de unos acordes que había traído el guitarrista Marc Grau y la letra, escrita por Manolo a contrareloj, es una crítica a las condiciones draconianas que les imponía la discográfica. Pero muchos llegamos a esa explicación demasiado tarde, cuando ya llevábamos años pensando que aquel «Dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité…» solo podía referirse a una historia de desamor. Y es que lo de El Último de la Fila siempre ha sido un equívoco maravilloso. Uno puede admirar sus inicios underground, la actidud medio punk y los coqueteos con el glam, o quedarse con que El Último de la Fila ha sido uno de los grupos más populares (y más premiados, con más ventas…) del país, seduciendo incluso a gente poco aficionada al rock. Un éxito, un consenso, que es a la vez un misterio.

Ahora, 25 años después de su separación, Manolo García y Quimi Portet se han vuelto a juntar de manera inesperada para regrabar 24 de sus temas y editarlos conjuntamente en Desbarajuste piramidal. En esta imagen que sirve de portada interior Manolo vuelve a la batería, el instumento que tocaba incluso antes de conocer a Quimi. En una época de juventud en que, por cierto, también se ganaba la vida diseñando portadas de discos para el sello Seven, como ya hemos explicado alguna vez. En este Desbarajuste suenan simples, sin florituras, y en la promoción han asegurado que es un trabajo finito, que no comportará gira de reunificación. La realidad es que no sabes muy bien a qué viene todo esto, ni si alguien lo pedía ya; incluso sus mayores fans habían asumido que no tenían ningún interés en volver a tocar juntos. Pues resulta que sí. Y eso es lo mejor de El Último de la Fila: que a pesar de su aparente cercanía, de responder a todas las preguntas, nunca acabas de pillarlos del todo.

Y para escuchar:

‘NAVAJA DE PAPEL’. En un Ruta 66 de la época, incidian en que el secreto de El último era la mezcla entre la rauxa de la Catalunya rural y el lirismo de la Barcelona de barrio. A las carreras en solitario de Manolo y Quimi quizás les falten ingredientes de aquella pócima genial, pero ahora, al regrabar temas de su imbatible repertorio, volvemos a percibir aquella magia. Con un producción que pone en primer plano las guitarras acústicas y la voz, parecemos estar en uno de aquellos Unplugged MTV de los 90, pero los temas suenan reconocibles y certeros. Por ser menos conocida, nos quedaríamos con Navaja de papel, un tema de Los Rápidos que retrata los peligros que acechaban en el extrarradio de la Barcelona ochentera.


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